jueves, enero 20, 2005

"Libertad, libertad, libertad!"



HIMNO DE RIEGO
Serenos y alegres
valientes y osados
cantemos soldados
el himno a la lid.
De nuestros acentos
el orbe se admire
y en nosotros mire
los hijos del Cid.
Soldados la patria
nos llama a la lid,
juremos por ella
vencer o morir.
El mundo vio nunca
más noble osadia,
ni vió nunca un día
más grande el valor,
que aquel que, inflamados,
nos vimos del fuego
excitar a Riego
de Patria el amor.
Soldados la patria
nos llama a la lid,
juremos por ella
vencer o morir.
La trompa guerrera
sus ecos da al viento,
horror al sediento,
ya ruge el cañon
a Marte, sañudo,
la audacia provoca
y el ingenio invoca
de nuestra nación.
Soldados la patria
nos llama a la lid,
juremos por ella
vencer o morir.

Deepery





AR BONI DE CADÍ



Deepery

jueves, enero 13, 2005

SAN JOSÉ DE ARIAMTEA

Una de Veneno (1977) y otra de Leopoldo María Panero (Poemas del manicomio de Mondragón, 1987)

A la caída de la tarde
San José de Arimatea
dejó la radio en el suelo y se puso a bailar.
No pensaba en el trabajo que había puesto en su hacienda
y siempre había sospechado quién le robaba las almendras
pero esta vez lo vio y lo invitó a fumar.
No tenía ningún callo
que lo avisara de tormenta
nunca supo distinguir la estrella polar.
Sentado bajo la higuera recogía con cuidado
el fruto que los pájaros habían ya picoteado
y guardaban para él su mayor dulzor.
Y si a veces ayunaba
no era que nadie lo tentaba
era sólo por ver nuevos colores en el sol.
Bajaban por el monte turbas evangelizantes
que habían hallado el camino de la salvación.
San José que era muy viejo y se lo hacía de incógnito
levantó su cara al cielo y lo abrazó con los ojos
Guardó la piedra en la bolsa y se fue a descansar.


El lamento de José de Arimatea

No soporto la voz humana,
mujer, tapa los gritos del
mercado y que no vuelva
a nosotros la memoria del
hijo que nació de tu vientre.

No hay más corona de
espinas que los recuerdos
que se clavan en la carne
y hacen aullar como
aullaban
en el Gólgota los dos ladrones.
Mujer,
no te arrodilles más ante
tu hijo muerto.
Bésame en los labios
como nunca hiciste
y olvida el nombre
maldito
de Jesucrsito.
Así arderá tu cuerpo
y del sabbath quedará
tan sólo una lágriima
y tu aullido.


jueves, enero 06, 2005

SUGARLESS EN LA BRECHA


Líder en las protestas por la guerra contra Irak, cuenta con tres discos; /Vértigo/, el más reciente. Los temas de sus letras son los sociales y políticos, más los que invitan a la diversión. Sugarless no recurre al panfleto, sino a los sentimientos:
Arturo Cruz Barcenas
La Jornada
Llegó a México en plan de promoción Sugarless, potente banda de rock/metal del sur de Madrid, España. Abiertamente política, tanto en sus letras como en su convicción ciudadana, critica la política belicista de George W. Bush, el cierre de espacios para el rock en Cuba y la censura a las manifestaciones artísticas, siempre huyendo del panfleto.Tienen tres discos desde su formación, en 1994: /Asegúramelo/ (2000), /Más gas/ (2002) y /Vértigo/ (3003), con el que llegaron a Cuba y del que han vendido más de 20 mil unidades, todo un logro para un grupo de su estilo que incluye elementos hardfunk, stoner rock, hardcore, punk, grunge, acid-jazz y hip-hop.
En entrevista, Ivahn, vocalista del conjunto, quien llegó a esta redacción con tremenda greña rasta, dijo. "Estamos vendiendo más que muchos grupos de pop, y eso en España no es poca cosa."Cantan en español, aunque en sus inicios interpretaban en inglés.
"De ahí nuestro nombre, Sugarless. Cuando cambiamos a cantar en español lo dejamos -su nombre- porque es muy fácil. En Europa la gente se quedaba con él, en la memoria. Además, en inglés se dificulta la comprensión. En español hay muchas cosas interesantes qué decir y nunca vas a dominar un idioma mejor que el tuyo.
"Sugarless porque quedaba irónico, contra toda la cultura de lo /light/, de todo sin azúcar, que chicles sin azúcar, refrescos, que para no engordar. Es un nombre muy pop para un grupo de rock duro. La ironía también es la base de nuestro mensaje y el nombre es parte del concepto. En la portada del primer disco,/ Asegúramelo/, figura un bote de sacarina. Parecíamos un grupo fresa."
-¿Cuáles son los temas que abordan en las letras?
-De todo. Habría que ir de canción en canción, pero para resumir destacan los sociales, los políticos y los que invitan a la diversión. Estas son las menos. La mayoría son como /Guantánamo/, que en España gustó mucho y causó mucho revuelo hace un año, cuando gobernaba Aznar, que como todos sabemos se alineó con Bush y con Blair para la guerra contra Irak, apoyando a muerte todo ese proyecto.
"Sugarless lo que hizo fue encabezar las manifestaciones contra la guerra. Recordemos que en España 92 por ciento de los ciudadanos no quería guerra y Aznar no nos hizo caso. Entre todo ese fascismo, Sugarless tuvo el valor de que, aunque Aznar controlaba el PP y a muchos medios... la televisión; tenía mucho poder, y nosotros sacamos /Guantánamo/, que habla de la soledad y la impotencia que siente un preso afgano en la base estadunidense que hay en Cuba."Lo bueno de esa canción es que no es un panfleto. No decimos '¡presos fuera, libertad!'. Es algo más sencillo; trata de los sentimientos de un preso hacia su novia. Como sabemos, Estados Unidos coge ahí presos un poco al azar también. Hay terroristas, pero también campesinos del pueblo, que porque eran moros y llevaban barba. Eso nos dolió mucho; nadie protestó realmente a escala internacional, pero algunos grupos sí. Ese era un tema tabú y nosotros fuimos por él.
"Trata de los sentimientos de ese chico afgano que araba el campo, con su familia; de repente se lo llevan ahí y le ponen el mono (overol) naranja y le aplican régimen de combatiente ilegal, con lo cual le privan de los derechos de la Convención de Ginebra. Lo incomunican; no puede hablar, no puede oír. ¿Para qué recurrir al panfleto? No, nosotros lo hacemos desde los sentimientos.
"Fue un tema sacado con muchos cojones, como decimos en España. Fue muy valiente y lo mejor es que MTV y los demás canales de televisión, lejos de censurar el tema, lo apoyaron y lo programaron a cañón, todo el día, lo que generó una bola y se vendieron los discos. /Guantánamo/ se escuchó, aunque no quisiera gente del PP; no nos llegó una censura y fuimos subiendo. Cambió el gobierno y con ello las cosas."
El rock, provocador
-¿El rock llega a provocar a los políticos españoles?
-Sí, sí. De hecho ha habido censura. Otros grupos la han sufrido, por considerar que apoyan al terrorismo. Pero a grupos de ultraderecha sí se les permitía tocar en mítines políticos prelectorales, en la Plaza Oriente. Esa es una doble moral, una hipocresía, del antiguo gobierno del PP.
-¿Ustedes van a contracorriente?
-Sí, pero nuestro mensaje no es el típico, ese de camarada y el puño en alto. Esos grupos ya no sorprenden y la gente duda de hasta qué punto puede ser verdad. Que sí, que buen rollito, pero estás ganando tu dinerito. Nosotros preferimos la ironía y nos reímos del racismo, de nosotros mismos, del fascismo. Tocamos temas de ecología; estamos contra las corridas de toros."Por eso en nuestros conciertos hay punkies con cresta, hasta gente sin ningún tipo de cultura, matrimonios mayores de 40 años. Nuestro público es una suma rarísima".
Música de consumo fácil
-Los jóvenes también escuchan a Shakira y a Enrique Iglesias...
-Desgraciadamente, supongo, eso es universal. En México o Estados Unidos hay una música que yo llamo de consumo fácil, que no es complicada. Hay otra capa de grupos que tratamos de subir, pero a los que acaban de meternos en esas listas de poularidad. MTV España hace una lista en la que están Shakira y luego Marylin Manson, Enrique Iglesias y Miguel Bosé, y luego Sugarless con /Guantánamo/. Eso era muy chocante, pero yo no elijo donde me ponen, y tampoco voy a renegar de mi mensaje por salir en MTV. No hemos hecho concesiones. Sugarless es como es. Los otros que hagan lo que quieran, pero no es lo nuestro: ni pegarnos a un mensaje de la izquierda para vender discos ni desvincularnos del mensaje para no hablar de nada. Hay que buscar el equilibrio en todas las cosas."Yo soy claramente de izquierda. ¿Socialista o comunista? ¡Coño! Acabamos de llegar de Cuba. Para hablar de comunismo hay que estar en Cuba. Hay que ver lo que la gente está pasando. Me hace gracia gente supuestamente de izquierda de España que va con la hoz y el martillo, y grita que venga la revolución, ¡joder!, y tienen su móvil, su coche... así también protesto yo. No. Que se vayan a Cuba y vean lo que está pasando. Si me preguntan qué soy, no sé, pero sí se lo que no soy: no soy fascista".
Sugarless considera a Bush como "un tocapelotas en política exterior. No estamos contra EU en sí, que tiene cosas magníficas. Estuvimos en Cuba y ahí hay algo muy complicado. Para empezar, el rock ahí está un poco maldito. Cuando llegas no eres bienvenido como roquero; como persona y español sí."Que porque llevas un tatuaje y porque es una moda estadunidense. Uno de nosotros lleva un tatuaje de la Polinesia, otro uno azteca. Si te chocas con el que te tiene que dar el paso, pues es difícil. Eso es una tontería. Pero estar en Cuba, con su economía... y yo comprando leche semidesnatada para no engordar. Solamente se da en la estupidez que se da en la sociedad occidental... ¡99 por ciento libre de grasa...! ¡por favor! Estar en Cuba te cambia el /chip/ de la cabeza."

martes, enero 04, 2005

Sexo, Drogas y Minoxidil : Una aproximación a la alopecia en el Rock

"Doesn't matter how much you think or the number of hairs in the sink" Faith No More (Ugly In The Morning)

Si juntáramos a todos los enemigos contra los que han peleado Batman o la Patrulla X a lo largo de su historia, a buen seguro que éstos no cabrían en las extensas campas de Woodstock. Con el Rock ocurre lo mismo: se ha enfrentado a tantos y tan malvadísimos malos malosos que resultaría imposible acogerlos a todos en la gigantesca Metrópolis. Por ahí flotarían los nombres de Tipper Gore, Michael Jackson (el Anticristo según la Iglesia Presleyteriana) o el del cura que, idea bizarra donde las haya, comenzó a escuchar los discos de Led Zeppelin y Judas Priest al revés. La gente se aburre, es un hecho.Pero de todos los enemigos que han osado plantar cara al bendito Ruackuanroll, sólo hay uno que nunca muere, ni es derrotado y que, al igual que Galactus, siempre está ahí, expectante, vigilante, dispuesto a hacer el mal, a expandir dolor y frustración a diestro siniestro. Hablo de la alopecia. La calvicie, las entradas prominentes. El clareo de la coronilla. Los pelos en el suelo de la ducha... llámese como se quiera. No hay que ser un erudito o un licenciado en música durísima como Mariskal o El Pirata para concluir que la alopecia es el enemigo natural y acérrimo del rock, su génesis, su Joker, su Lex Luthor, su Bin Laden o, vayamos más lejos aún, la enfermedad terminal contra la que sólo pueden luchar titanes multimillonarios como Elton John.Es un hecho que hablar de rock supone, de inmediato, hablar de pelo. Por ello, para abordar de los comienzos de esta problemática debemos viajar hasta la década de los años cincuenta y adentrarnos en una diminuta peluquería del estado de Tennesse, propiedad de un tal Mr. Rose o, lo que es lo mismo, el hábil esquilador que inventó el tupé, la primera moda capilar rockera de la que se tiene constancia. Luego llegó el pelo tazón, las melenas hippies, las greñas heavys ideales para hacer headbanging, las crestas punk, los flequillos crepados de los ochenta, las pelambreras grasientas de los noventa y, por fin, la diversidad y eclecticismo actuales en los que se combinan en un único peinado todas las modas pasajeras citadas. Es obvio que todas estas tendencias se forjan sobre un cimiento básico e insustituible: la riqueza capilar.
Pero no estamos aquí para hablar de la abundancia de pelo, sino de todo lo contrario: de la desintegración de éste, de la fulminación de las raíces capilares y, en definitiva, de la calvicie, de la puta (con perdón) calvicie. Hay quien dice que Kurt Cobain se suicidó porque se estaba quedando calvo y, que yo sepa, nadie ha osado contradecirle. A continuación, desglosaremos las múltiples tipologías que se desprenden de la relación existente los músicos de rock con su cabello.
Rockeros calvos
Seamos claros: No hay mayor desgracia para un rockero que quedarse calvo. Pero hablamos de rockeros de verdad, de los profesionales, no de los señores inmaduros que con cuarenta años siguen asistiendo a conciertos para poner manos cornudas, hacer pogo con adolescentes que podrían ser sus hijos o corear estribillos que, traducidos al castellano, avergonzarían hasta a un borracho. Ejemplos de prohombres de esta calaña –de profesionales del rock alopécico- los encontramos en iconos de la talla de Rob Halford, Pete Townshend o el mismísimo Angus Young que en la actualidad luce un peinado más propio de un oficinista del Santander Central Hispano que de un rockero violento, drogadicto, libre y/o peligroso. Una pena.
Rockeros rapados
No hay medida más drástica para un músico lampiño que raparse la cabeza cuando la pelusa desaparece y da paso al cruel color carne que todo hombre teme. A menudo, y salvo honrosas excepciones (el Phil Anselmo de mediados de los años 90) ver a un rockero rapado es sinónimo instantáneo de incipiente y próspera alopecia como bien puede ser el caso de Billy Corgan, Kerry King de Slayer (impresionante el directo de Donington en el que se le ve hacer headbanging con cuatro pelos sudados) o cantantes de nu metal a los que tanta presión psicológica y trauma infantil ha dejado pelados (Disturbed o Staind).La lista puede alargarse hasta el infinito aunque siempre caben ciertas matizaciones como aquellos a los que siempre hemos conocido con el craneo liso (los numetaleros antes citados o miembros de la iglesia del Hardcore como Ian MacKaye) o quienes, visto el poco halagüeño panorama decidieron cortar por lo sano. ¿Ejemplos de esto último? Michael Stipe de REM, Scott Ian de Anthrax, o Maynard James Keenan de Tool que con Aenima dejó atrás su peculiar y horrible peinado mohicano.
Los que no lo asumen
Ciertamente ha de ser duro, muy duro erigirse en tótem de una generación, convertirse en un símbolo de la libertad y no tener pelo que reafirme los postulados de fuerza y poder que exige el rol. Ser calvo es una pequeña desgracia shakespeareana pero ser calvo multimillonario con una banda de rock es una verdadera putada. No son extraños los casos de gentes como Tom Morello, Fred Durst, Jeff Ament, Nicke Anderson de Hellacopters o Chad Smith batera de los Chili Peppers cuyas cabezas sin gorras, gorritas o avalorios varios pocos han sido capaces de ver. Y cuando ello ha ocurrido los resultados no han sido nada halagüeños. ¿La razón? Todos la conocemos, hermanos: el minoxidil no funciona, así de simple. Hay que decir en honor a la verdad que muchos de ellos han acabado saliendo del armario de la alopecia tras años de encierro y en sucesivas ocasiones (vídeo de Sleep Now In Fire en el caso de Morello o grabaciones varias de la MTV en el caso del antaño adscrito a la cadena, Fred Durst) les hemos visto con la cabeza tal y como Dios ha querido que se les quedara: huérfana de pelo.
La conspiración de la peluca
Ser calvo y ganarse la vida con el rock tiene un trasfondo trágico en el cual no vamos a entrar. Por ello evitaremos hacer comentarios sobre una práctica habitual en los escenarios de todo el mundo: el uso de pelucas. Digamos que éstas existen, que están ahí para vencer complejos y dar a la audiencia un motivo más para soñar observando a sus ídolos. No hay más que fijarse en Axl Rose, uno de los principales sospechosos: curiosa ha sido la evolución de su pelo rata pelirrojo de principios de los noventa a la melena sin patillas del Rock In Rio 2001 o el sombrero con trenzas de la gala de la MTV en la que participó. Otros casos flagrantes de uso de pelucas son Paul Stanley en el Alive IV, Gene Simmons en casi toda su vida. Marky Ramone en sus enérgicos últimos bolos, media plantilla de Twisted Sister en su gira de reunión (accionistas de una empresa de bisoñés, sin duda), o Ron Asheton de los Stooges, al que no se le mueve ningún pelo en el concierto de Detroit recientemente editado en DVD.

Los Sin Futuro
Por mucho que nos pese, el destino de nuestras cabezas ya está escrito. Pero no desesperemos, el de las estrellas de rock, también. Miren sino a Danzig que lleva más de diez años luciendo cabellera a pesar de la incipiente calvicie. A su compañero misfitiano Jerry Only que, a cada año que pasa, lo tiene peor para peinar el característico flequillo diabólico, a Blaine de Nashville Pussy que luce con orgullo su peinado estilo Pedro Reyes en los early 90's. Dregen de los Babies con su flequillo loco y unas entradas que quitan el hipo, Neil Young (su peinado tiene menos volumen que el de una abuela con pelo lila) o el monstruo magnético de Dave Wyndorf que cuando moja su santo y alisado pelo deja entrever de dónde vienen las ideas de sus canciones. Es un hecho, la calvicie es un mal de nuestro tiempo, de nuestra música favorita. Asumámoslo.
Tener (mucho) pelo a los 50
Paradójicamente, algunos de los rockeros longevos que más problemas han tenido con las drogas, el alcohol y la mala vida en general gozan de unos hilillos capilares asombrosamente fuertes. Hablo por supuesto de gente como Alice Cooper, de Ozzy, de Robert Plant, Ian Astbury, Dee Snider o de Iggy cuya melena cada vez guarda más parecidos con la de Jennifer Aniston. Se trata de infraseres que pasan de la cincuentena y que, sin embargo, se permiten el lujo de gozar de un pelo largo, fuerte y digno de protagonizar un anuncio de champú. ¿Por qué? Es la preguntan que se hacen muchos. ¿Por qué una vida de excesos como las suya no sólo nos les ha matado sino que, incluso, les ha proporcionado la fórmula de la inmortalidad capilar? ¿Son las drogas duras más eficaces que el manido Minoxidil?

Medidas drásticas (un epílogo) (Status Quo)
Hace unos años se anunció en televisión de forma insistente un spray que, aplicado en la cabeza, oscurecía las calvas que el sujeto alopécico lucía en ese momento. A pesar de la lamentabilidad del invento, los intentos de media humanidad para curar la alopecia de la otra media han dado frutos de una naturaleza ciertamente compleja y, a menudo, absolutamente esperpéntica. Para muestra sirva un ejemplar de la revista Muy Interesante del año 1999 en la que se publicó un reportaje gráfico con la operación de regeneración capilar a la que se sometió Francis Rossi, cantante y guitarrista de Status Quo.
Las imágenes era impagables, de un fetichismo rockero que asustaría al fan más pintado de los Quo: había sangre, una nuca en carne viva, máquinas que injertaban los cabellos uno a uno e imágenes dantescas que dejaban a los shows de Gwar a la altura del barro. Un reportaje definitivo que habría revolucionado hasta a las revistas más jevis y transgresoras de la historia de la prensa moderna: la Kerrang (edición española, por supuesto) y la Heavy Rock. ¿Quién no pagaría 500 pesetas de las de antes para ver el cogote sangriento de uno de sus ídolos?

viernes, diciembre 31, 2004

domingo, diciembre 26, 2004

TABLETOM

Tabletom cumple más o menos 25 años. Uno menos desde la edición de su primer disco, dos más desde que empezaron los hermanos Perico y Pepe Ramírez y Roberto González a juntarse musicalmente sobre un escenario. En ese tiempo, cinco discos: Mezclalina (RCA, 1978), Inoxidable (NM, 1990), Vivitos... y coleando (Antequera Records, 1996), La parte chunga (NM, 1998) y su nuevo trabajo, también con Nuevos Medios, 7000 kilos. Nunca han tenido lo que se llama un éxito. De hecho, la canción que más derechos de autor les ha generado –Me estoy quitando, un homenaje a Camarón todo un himno en su ciudad: Málaga– fue conocida fuera del círculo tabletero gracias a que Extremoduro la grabó en el disco Agila. Eso sí, en su ciudad son una institución transgeneracional, epítome de la esencia de lo malaguita, extraña mezcla de una generación que buscó conocimento en las drogas, pero que no les gustaron tanto las carreras de caballos y en general, correr, cuando había tanta carne, letra, música, guasa, sol y sombra que celebrar alrededor. Una generación, entre los cincuenta y tantos y cuarenta y tantos, que heredó del pasado árabe de su tierra cierta capacidad de virtuosismo indolente, contemplación y mucha guasa. Gente que en los albores del turismo aprendió a convivir con gitanitos, morenos, rubios –rubias, sobre todo-, moros, cancos y cristianos. Y que escuchaban mucha, mucha, música en los sesenta y setenta. Vacilones, listos, individualistas, leales, jipis, canallas y fieles en la tolerancia del dios cáñamo: así los tabletones. Entre ciertos músicos que no han perdido la memoria, gozan de tanta simpatía como reconocimiento musical: Kiko Veneno, Raimundo Amador, Extremoduro, Carles Benavent, Jorge Pardo, Danza Invisible, Albert Pla alaban su autenticidad y de sus cualidades musicales: la voz única de Roberto, guitarras virtuosas, contundencia, metales a lo Morrison, letras divertidas e irónicas...
Ahora, cuando acaba de salir a la calle su 7000 kilos, el disco mejor producido de su peculiar carrera discográfica, y Nuevos Medios medita si remasterizar los anteriores, resulta que están llenando sus conciertos. El día 13 de julio los espera el Espárrago en Jerez. Esta tarde nos vamos a sentar a charlar en una tetería con Perico –compositor y guitarrista del grupo– y Roberto González, Roberto. Falta Pepe, el tercero.

-Bueno, Pepe no viene, ¿pero vendrá Roberto, Perico?
-Yo lo voy a llamar a ver si lo localizo. Coño, que tiene hasta un móvil...
Lo nunca visto. Antes de la hora, ya está Roberto allí, con una amiga. Su Mahou sobre la mesa. Una chica al otro lado que podía ser su hija, que también es amiga de la señora Mahou. Roberto es el alma de Tabletom: gurú malgre lui, activista cannabinófilo, buena gente, amante de los juegos de palabras, letrista inspirado y un cantante imposible al que más de dos veces no han querido dejar entrar en los hoteles cuando la banda iba de gira por sus pintas. Para entendernos, Roberto es a Málaga lo que Silvio era a Sevilla. Ya he escrito en otras ocasiones que su apariencia es una mezcla entre cartonero y personaje de Tolkien. Metro cincuenta, barbas canas y engreñadas, perfil de alcayata, vacilón, media dentadura olvidada en el camino, una nariz imposible, risa franca y un manojo de grajos entre los pólipos vocales, que parecen patrocinados por el hermano canijo de Tom Waits. Se ha pintado las uñas a lo glam.
-¡Gary Glitter! ¡Cómo lo sabe...! ¿Tú sabes lo que nosotros tenemos? ¡Resistensia!
Llega Perico maqueao. Parece un pincel marcando paquete: camiseta blanca, pantalón de lino y melena rizada de los setenta. Acaba de hacer exámenes a sus alumnos de guitarra de un conservatorio de Málaga. Dentro de nada le dan la cátedra. Su hermano Pepe, que tocó muchas veces con Camarón y podría medirse en virtuosismo con Ian Anderson español, es también profesor de flauta en el conservatorio. Durante sus 25 años de guerra, por Tabletom han pasado muchos músicos: Jesús Martín, Javier Denis, Agustín Carrillo, Augusto Jurado, Teo González, Lito, Manolo Arrabal, Javier Montero, Toni Romero, Toni Jurado, Carlos Becerra, Paco Peña (productor del nuevo disco)... Pero tabletom-tabletom son sólo tres: los dos hermanos virtuosos de sus instrumentos y la increíble presencia de Roberto, el pirata, el de la patente de corso, el que nadie sabe cómo es que canta, ni si es cantar lo que hace como nadie.
Bromas sobre managers. “Los managers son casi siempre de Huerva”, parafrasea Roberto aquella murga-pasodoble agitanada de sus compinches de generación Pata Negra. Vamos a no hablar de managers, vaya a ser que se nos amargue la tarde. Han estado en Valencia (El Loco Mateo), en Madrid (festival Flamenco Pa’Tós que organiza Gomaespuma), en Málaga (Sala Metropol), en Granada (sala Príncipe). Han triunfado.
Perico: No nos lo esperábamos. ¡Si nosotros hemos sido el grupo más tirao de España! En Granada, reventón, y en Valencia, a tope. Ya habíamos estado dos veces antes... Pero vamos, con ocho personas. Y ahora, de puta madre, la gente cantando los temas...
Efeeme: ¿Los nuevos también?
Perico: Yo me quedé alucinao. Venían con los discos en la mano. Hasta el Mezclalina, que no lo tengo ni yo, para que se lo firmáramos. De escándalo...
(Pasa una chavala espectacular. Vamos, se comenta la situación).
Efeeme: Supongo que vosotros os metisteis en esto del rock para follar...
P: Como todo el mundo. Todo el mundo hace todo para lo mismo. Te metas en lo que te metas. Vamos a dejarnos de chalauras... Hombre te gusta tocar, porque te gusta.
Roberto: Pero lo que más te gusta tocar es lo que menos tocas...
P: Vamos a dejar el sexo y a hablar un poco de rocanrol.
E: De todas formas, éste disco os ha salido muy reggae, ¿no?
P: ¿Un reggae hay, no?
E: Sí, pero la cadencia es jamaicana... Y el bosque de maría de la portada, no te digo.
P: Es que éste (por Roberto) fuma tanto y hay tanto olor a marihuana que si metemos el 3 x 4, nos cruzamos tocando y no es plan. Pero hay mucha variedad: hay temas como Marina, Guadalmedina, Chiquinha Gonzaga que no están en ese rollo que dices...
E: Tenéis dos colaboraciones de cantantes [estaba previsto Diego Carrasco, pero al final no salió]: Robe Iniesta y Kutxi Romero.
P: Lo de Robe venía porque grabó en su día Me estoy quitando. Y el otro chaval, fue una sorpresa. Es un fan nuestro, muy joven, de Pamplona, muy comprometido, que canta en plan Roberto y tiene pinta de buena gente y escribe de puta madre.
E: ¿Y eso de la piratería y la crisis de la industria?
P: Eso es un rollo patatero. Siempre lo hemos grabao tó. Antes con los cassettes también se iba a acabar el vinilo y fue la industria la que lo quitó de enmedio. Los discos nos los comprábamos cuando eran muy buenos y merecían la pena. Y cuando había dinero. A mí que se hundan las discográficas gordas me da igual, para lo que me dan... Prefiero que me pirateen, que escuchen mi música y vengan a mis conciertos.
Roberto: Hay que piratearlo tó...
P: Una vez vino a recogerme al conservatorio y entró un niño a clase diciendo “¡profesor, ahí hay un náufrago!”. Y era el Roberto, el pirata, el patapalo. ¡La leshe!
R: Yo le voy a robar un tema a los Rolling Stones. Se llama “I can’t get no satisfacción”. Y dise (aire aflamencao, voz de mil cazallas): “Aaay, yo no tengo satisfacción, y lo intento, lo intento, lo intento, lo intento, lo intento, lo intento, to los días lo intennnto, pero yo no encuennntro, aaay, satisfasión”.
E: Roberto, tú que tienes más leyenda que El Lute antiguo, ¿has trabajado alguna vez?
R: Bueno, estuve en el Banesto. Pero lo único que hacía era descansar, detrás del mostrador, de auxiliar administrativo. Pero duré muy poco, porque no me pelaba...
P: Pero eso tiene que ser... Si yo te conocí en el 75, que ya venías con una cara de colgao de Holanda tu trabajarías en el 70 un día o dos... Yo me acuerdo cuando lo conocí allí en la casa del campo, que me dio a probar esas cosas que traía. Y yo, un chavalito, me dije: “no me separo de este tío, vamos”...
E: El te inició...
P: El fue el culpable.... (Roberto se descojona). Mi padre todavía lo quiere matar. Es que no veas cómo nos conocimos nosotros. Un anuncio en el periódico que decía: “se necesita guitarrista”. Eran un grupo de Gibraltar. Y hago las pruebas y me cogen. Yo era un chaval. Pusieron otro anuncio para un cantante. Y aparece éste. Y yo mismo les decía a los guiris: “¿este tío cómo va ser el cantante de un grupo serio? De batería todavía...”. Pero el mamón cogió el micrófono y nos quedamos cuajaos... Porque en aquella época cantaba por derecho, no como ahora. Cantaba unos temas de Deep Purple... Y entró.
E: ¿Cómo se llamaba el grupo?
P: The glass world creation. Creación en la guerra del vidrio. Ya ves el punto...
E: Ésos también habían estado en Holanda...
P: Iban de Gary Glitter... Imagínate a Roberto y a mí con unos tacones así...
R: Qué grasia tenían. De pronto, ya sabes como son los llanitos [mote con que se conoce a los habitantes del campo de Gibraltar], te están hablando en inglés y de repente, “quillo, quita los shoes de ahí”. Y con los tripis, alucinando...
P: Vivíamos en un camping. Tenían unos amplificadores y unos cacharros que sólo se veían en las pelis de Ritchie Blackmore y Jimmy Hendrix. Te cagas. Eran malos con alevosía. Pero tenían un equipo... Y encima nos salían un huevo de galas en la costa.
E: ¿Y qué tocabais?
P: Pues pachanga... Eso sí, con el traje de Gary Glitter.
R: Primero el Bimbó y luego un tema de Deep Purple. Alusinante por tos laos. Metimos otro cantante que en plan Francisco y yo me puse al órgano con tres acordes y coros.
E: ¿Tu hermano Pepe no estaba aún con vosotros?
P: Era muy chico. Él iba por ahí a vernos. Pero al año siguiente ya nos fuimos los tres con Roberto a una casa que él tenía en Campanillas, en el campo.
E: Osea, que tuvisteis vuestro tiempo de comuna...
P: Bueeeno... Y allí nos entró la secreta de Torremolinos que eran los Starky y Hutch del momento. Estábamos allí tiraíllos en la huerta cuando nos encontramos una pipa en la cabeza y unos tíos gritando “¡a ver, el laboratorio de ácido!”. Se había corrido tanto la voz de los colocones que nos cogíamos, que los tíos se creían que teníamos allí un imperio de la droga. Nos partimos de risa con la pasma. Un policía le dijo a Roberto: “¿ah, con que el grupo se llama Tabletom? Eso tiene que ver con el hachís”. Y éste le dice: “no, un momento. Es que está en inglés. Tab let on: Deja la oreja encendida [en realidad tab es lengüeta, pero da lo mismo]. De pronto se dieron cuenta de que allí ni había un duro, ni laboratorio de tripis, y que teníamos una guasa máxima... Y vivimos así unos tres años, que venía toda la gente de Andalucía triposa, hasta el Camarón, que no quería pagar los tripis, qué mamón. Hasta que fuimos a grabar Mezclalina.
E: Fue Ricardo Pachón [al que le han dedicado este 7000 kilos] a buscaros.
P: Sí. Y nos llevó a Sevilla para convencernos de que grabáramos y allí conocimos al Kiko, a los de Pata Negra. Y todos flipamos con todos.
E: Mezclalina se grabó ni más ni menos que con RCA.
R: A nosotros nos gustaba porque era la misma compañía donde había grabado Elvis Presley. Veníamos del campo, de la comuna, a meternos en Madrid en unos sitios a grabar que yo les llamaba Estudio Estadio de lo grandes que eran.
P: Bueno... De pronto el Hotel Cuzco, en Madrid, con saunas. Pero la verdad es que a pesar de lo jóvenes que éramos [Perico tiene 43, su hermano, dos menos, Roberto, 51] y la miseria que había entonces, no se nos subió a la parra nada, de verdad.
E: ¿Cuál fue vuestra primera canción como Tabletom?
P: La primera no la grabamos. Se llamaba Alcaloide. La primera grabada, Mezclalina.
R: Hay una pila de canciones que no están grabadas. Todas las del dúo que formamos Perico y yo, Rudo e Histerio, cuando estábamos en el campo sin saber qué hacer.
E: Lo que más llama la atención es cómo un grupo sin éxitos, tan anárquico y con tantos parones en su carrera, es capaz de reunir, como pasó en el concierto de diciembre del 95 en la discoteca de Málaga Luna Pincho [que se recogió en el disco Vivitos y coleando donde también hicieron apariciones estelares Javier Ojeda de Danza Invisible y Raimundo Amador, además de antiguos músicos del primer Tabletom] a casi 4000 personas. Y muchas eran familias enteras de seguidores. Hijos de los setenta que ya se traían a sus hijos y los hermanos mayores de éstos. Fumando canutos en familia...
R: Lo de las tres generaciones es verdad. Y sigue pasando.
P: Es que somos gente con muchos armónicos por decirlo en términos musicales. Y del mismo modo que a mí o a mi hermano, la gente en alguna época nos ha asociado al Proyecto Hombre, que no es así, pues resulta que somos profesores del conservatorio, que hemos sacado una cátedra en nuestro trabajo. Incluso yo he sido boxeador. Y he ganado dinero con eso. Kid Ramírez, me llamaba. Vamos que no entramos en la definición de estos tíos se colocan mucho y sólo saben hacer un concierto de vez en cuando. Yo tengo 43 años y no estoy en absoluto hecho polvo ni mental ni físicamente.
Somos una gente que aparte de haber llevado todas las juergas del mundo pa’lante, hemos conservado una disciplina férrea con nuestro instrumento, siempre nos hemos considerado músicos en serio.
(Llegan unos músicos callejeros. Acordeón, caja de ritmos y violín: Autumn Leaves).
E: ¿Habrá padres de vuestros alumnos que os conozcan?
P: De pronto te ves a alguien que ya tiene una calva y una barriga considerable trayendo al niño y diciéndote “yo os ví hace 25 años, joder estás igual que antes”. Yo no sé si será el whisky o los canutos... Tanto que hablan que es malo, a mí me sientan muy bien.
E: Además mantenéis una gran coherencia y originalidad creativa. Es curioso que, con los músicos que han pasado por el grupo, siempre ha sonado básicamente igual.
P: Yo no debería decirlo, pero el sello que tiene Tabletom, original, absolutamente nuestro, que está claro desde el primer tema que hicimos, esa mezcla de todos los estilos que nos gustan, nadie lo tiene España ahora mismo. Hay grupos donde tocan buenos músicos. Y estos músicos suelen ser instrumentistas virtuosos y magníficos pero rara vez son compositores. Y luego está el sentido del humor, la ironía. Por eso a veces pienso que no sé qué están esperando para que ganemos algo de dinero con el grupo.
E: ¿Creéis que si hubieseis tenido éxito, buenos managers, habríais podido aguantar el tirón? Porque vuestros caracteres también tienen miga...
P: Pues la verdad es que sí. Llega un momento donde dices que te quiten lo bailao. Que prefieres morirte con la autenticidad, antes que aguantar una fatiga con premio de éxito. Pero tampoco hablo de Operación Triunfo... Yo confío que nuestro nivel de popularidad podría haber estado en la línea de un Extremoduro. Sólo por tener más medios para hacer nuestra música, que es muy duro sin tener galas, ni local. Y poder tener un lugar de actuación al nivel técnico que nosotros podemos dar.
Roberto: El negocio es la negación del ocio. Nosotros somos el ocio, la imaginación, la tranquilidad, la música, darlo tó. Si hubiéramos triunfado lo mismo perdemos el alma.
P: Pero lo que yo tampoco veo normal es que un grupo como Tabletom esté como estamos. Porque Roberto, tú serás como seas, pero a tí te arrastramos Pepe y yo, y ahí que te pones. Y es que yo me considero profesional y no falto a una cita. No hemos pasado por el aro, vale. Pero es que pocos aros nos han puesto y los que nos han puesto han sido tan estúpidos que no merecían la pena...
E: ¿Y con la que os ha hecho pasar a veces Roberto, que se quitaba de en medio y no aparecía, nunca os habéis planteado sustituirle? Aunque sea para picarle...
R: ¿Pero dónde van a encontrar a uno más feo que yo?
P: Roberto en Tabletom es insustituible... Alguna vez montamos mi hermano y yo un grupo instrumental, Los Ramírez Brothers, para poder tocar otras cosas. Lo que sí hemos decidido es cantar más, para que cuando se le olvide a Roberto la letra.
(El grupo callejero ya va por el Tiko-Tiko).
R: Esos tíos son buenísimos... Darle argo...
E: Bueno, hablemos del disco nuevo.
P: Mira a mi entender, todos los discos nuestros tienen unos temas que te cagas. Aunque hayan sido grabados con mínimos medios. Y éste por fin tiene un sonido decente. Aunque musicalmente tiene complicaciones, uno de la radio puede cogerlo y ponerlo. Además el hecho de meter coros cachondos permiten que la gente cante. Es que cuando iba a la playa de jovencillo con las niñas y me pedían ‘toca una de Tabletom’, no había manera de cantarla. ¿Cómo se cantaba un tema de Tabletom?
E: Hay algo que me gustaría resaltar: las magníficas letras que vais metiendo disco a disco de Juan Miguel González, autor de temas como Tango, La parte chunga, La del manojo de cuervos, y en éste de Guadalmedina, El reggae del amor (a medias con Roberto), No tengo ná o Sierra de Ronda. Es un poeta malagueño poco conocido, con un espíritu acorde al vuestro: es culto pero no pedante, mezcla a Rubén Darío con el loco del barrio y es un versificador fabuloso.
P: Cada vez las metemos más por dos razones. Porque son buenísimas y porque Roberto está cada día más perro. Pero las letras de Roberto son la hostia. Déjate ahí Pescaíto frito, El Vampiro o Tipos duros.
E: ¿Por qué no hacéis un disco con amiguetes? Gente como Albert Pla, el mismo Sabina, Kiko Veneno, Diego Carrasco... son gente con la que conectaríais muy bien.
P: Se está hablando... Y Rosario, Rosendo, Robe. Me gustaría por muchas razones. Aparte de que te van a conocer más, claro.
E: Otra de vuestras cualidades es haberos instalado desde el principio en eso que más tarde se llama fusión o mestizaje: rock, reggae, rythm & blues, jazz progresivo...
P: Ya nuestro primer disco se llamaba Mezclalina. Y aunque todo el mundo lo tomó por mezcalina, que ahí estaba, lo que tenía que ver era con la mezcla. Porque todo lo que nos gusta está mezclado: el tabaco con su aliño, la música, las ideas, las culturas, las razas... Nosotros hemos mamao siempre de todos los lados.
E: Pero hubo un tiempo que os llamaron rock andaluz.
P: Menos rock andaluz que nosotros, pocos. Además que, respetando lo primero de Triana, el resto nunca nos ha interesado. Hay además tanta catetez que se vende como ‘lo andaluz’, esa turba rociera y pantojera, que ya está bien, hombre.
E: Quizá el disco que tiene que ver más con vosotros fue el primero de Veneno. No sólo por las alusiones a las drogas y el espíritu jipi, sino por esa mezcla entre músicas –flamenco y blues allí en ellos– y letras surreales y liberadas que introducían lo popular.
P: Y además salieron casi a la vez. Totalmente de acuerdo. Nosotros en vez del blues y el flamenco andábamos con Van der Graaf Generation, Peter Hamill, Genesis...
E: Y Soft Machine. Creo que vuestros desarrollos musicales tenían allí un origen.
P: Hemos mamao mucho de Soft Machine y de Gong. Los que más.
E: Después está el flamenco. Aunque individualmente como músicos hayáis tenido que ver, Tabletom nunca se ha relacionado musicalmente con el flamenco.
P: Totalmente. Y es que hasta que no llegó Paco de Lucía y empezó a tirar para el jazz y la fusión, a mí no me interesaba el flamenco. Yo escuchaba a un Pepe Menese y veía a un tío dando gritos. Yo es que me crié en una casa donde se escuchaba música clásica.
E: Ahora los grupos han vuelto sus ojos a los setenta.
P: Ahora es cuando el ciclo ha vuelto a nosotros. Se ve en los públicos, el interés y las pintas. Por ejemplo en los 80 eso no se veía. Ahí pasamos una mala racha. Con La Movida no nos comimos ná de ná, no encajábamos en ningún lado. Llegamos a parar el grupo y nos convertimos en Rockberto y Los Castigos para tocar en un bar que montamos que fue un fracaso total. A veces Roberto venía tan borracho que entonces les poníamos Rockberto y Los penaltis, y todo el mundo entendía lo del máximo castigo. Tocábamos como músicos en orquestas, con rollos jazzeros, cosas de swing y bossa nova. Y con mi hermana Carmen, que canta de puta madre y está en el coro de la ópera. Así hasta el 89 que volvimos a Tabletom. Hicimos Inoxidable. Se lo mandamos a Ricardo Pachón. De ahí pasó a Nuevos Medios y hasta ahora. Sí, es un momento dulce. Ya hemos logrado una madurez en la banda, una disciplina, músicos magníficos, un sonido bueno... Y quien quiera drogarse que lo haga para tocar bien y estar a sus hora, si no, que lo deje. Tabletom siempre hemos sido gente que sabemos drogarnos.
(La conversación sigue el aroma de la tarde que cae. Perico le dice a la amiga de Roberto que las tías no pueden ir de gira con Tabletom. El trío callejero se ha marchado. Roberto ríe y ríe. Picasso nació cerca de aquí hace 121 años. Uno se acuerda de la letra de Tango: “¿para qué tanto cuidado capilar?/ ¡Poeta menos moños! Me dicen rubicundas al pasar/ la hojas del otoño. ¿Do fueron los Gardel y los eventos?/ Perchelero farol? ¿Qué fueron de aquellos Paco Gento,/ se interna, centra y gol?”. O la de Tipos duros, de Roberto, “Hay quien toma y toma pastillas de goma y no son pa la tos/ y hay quien toma y toma y con solo el aroma ya pasan de tó./ Seguro que hay un conjuro y de esta locura yo ya no me curo./ ¡Que no! ¡Que no!).

miércoles, diciembre 22, 2004

LIRISMO OBRERIL

1. ¡¡¡Me gustaría que fueses un pollo para meterte el palo por el culo y hacerte sudar!!!
2. ¡¡¡Morena!!! ¡¡¡Qué necesitas señalización!!! ¡¡¡Qué con tantas curvas, uno se mata!!!
3. ¡¡¡Si estás así de verde, cómo estarás de madura!!!
4. ¡¡¡Tanta carne y yo en cuaresma!!!
5. ¡¡¡Hay qué curvas!!! ¡¡¡Y yo sin frenos!!!
6. ¡¡¡Dime quién es tu ginecólogo para chuparle el dedo!!!
7. ¡¡¡Mozaa!!! ¡¡¡Tienes dos ojos como dos sartenes que cuando te los miro se me fríen los huevos!!!
8. ¡¡¡Niña!!! ¡¡¡Estás más apretada que los tornillos de un submarino!!!
9. ¡¡¡Quién fuese bizco para verte dos veces!!!
10. ¡¡¡María!!! ¡¡¡Tienes unos ojos que..., que..., que te comería todo el coño!!!
11. ¡¡¡Si fueras barco pirata te comería el tesoro que tienes entre las patas!!!
12. ¡¡¡Señora!!! ¡¡¡Le cambio la hija por un piano y así tocamos los dos!!!
13. ¡¡¡Sería capaz de follarme a tu perro para entrar en tu familia!!!
14. ¡¡¡Estás tan buena que te haría un traje de saliva!!!
15. ¡¡¡Con ese culo te invito a cagar en mi casa!!!
16. ¡¡¡Si me caigo ya se donde agarrarme!!!
17. ¡¡¡Preciosa!!! ¡¡¡Con esa mirada tan dulce me dan ganas de chuparte un ojo!!!
18. ¡¡¡Mozaa!!! ¡¡¡Si tu culo fuera un banco te la metería a plazo fijo!!!
19. ¡¡¡Eso son carnes y no las que hecha mi madre al cocido!!!
20. ¡¡¡Eres más enrollada que las pelotas de mis pinreles!!!
21. ¡¡¡Estas tan buena que te comería con ropa y todo, aunque estuviera un mes cagando trapos!!!
22. ¡¡¡Eso si es un culo y no lo que quita mi madre a los tomates!!!
23. ¡¡¡No te lo vas a creer, pero yo hace 30 segundos era maricón!!!
24. !!! Con un culo tan bonito tienes que cagar bombones!!!
25. ¡¡¡Te comería y me cosería el culo para no cagarte!!!
26. ¡¡¡Guapa!!! ¡¡¡Que meas colonia!!!
27. ¡¡¡Si tu fueras mi madre, mi padre dormía en la escalera!!!
28. ¡¡¡Guapa!!! ¡¡¡Te voy a dar raboterapia!!!
29. ¡¡¡Tienes un polvo que no te lo quita ni el "Centella"!!!
30. ¡¡¡No tengo pelos en la lengua porque tú no quieres!!!
31. Bueno, ¿qué? Digo alguna tontería o me la chupas aquí mismo.
32. ¡¡¡Los que se echan un paja pensando en tí mueren de sobredosis!!!
33. ¡¡¡Dime cómo te llamas y te pido para los Reyes!!!